jueves, 16 de mayo de 2019

Terra Terrae I/2

TERRA TERRAE

RELATOS DE CIENCIA-FICCION


- I –
En el patio de armas un regimiento de militares esperaba formado en sus respectivas compañías a la espera del aerodeslizador que les trasladaría hasta la zona de despegue. Desde el último encuentro con los Urush la batalla para la que habían sido entrenados estaba más que anunciada. Alexia se encontraba en la primera línea de cabos, ascendida hacía escasas semanas por su destreza y liderazgo entre los más novatos. Era cierto que estaba asustada, como imaginaba que estaría el resto de sus compañeros, sin embargo, la sola presencia de su mejor amigo a su diestra hacía que el valor no escapara por completo de su cuerpo.
Recordó como ambos habían sido reclutados en su adolescencia para ser entrenados como fuerza de élite de su planeta, Sayyora, por la Alianza Interplanetaria Terrestre. Fueron elegidos por su sangre, casi todos los jóvenes que pasaron a formar parte del más duro entrenamiento conocido hasta la fecha eran hijos de primeros colonos y de estirpe militar. Habían nacido para ello.
Recordó aquel día en el que dos militares llamaron a la puerta del hogar de sus padres. Su madre, Eva, les abrió con el temor encogido en su corazón, pues ella sabía que aquel día llegaría tarde o temprano. Desde hacía años, los diferentes consejos de la Alianza habían anunciado la creación de un gran ejército que les protegería del futuro inminente. Hablaban del honor que suponía pertenecer a él y que, por ello, los jóvenes con mayores capacidades serían reclutados para comenzar su instrucción según fueran alcanzando la adolescencia.
—Buenos días, Eva. —El hombre que saludaba primero era el Teniente Coronel Beasley, antiguo amigo y compañero del padre de Alexia y esposo fallecido de Eva—. Siento que sea esta y no otra la razón de mi visita.
—No te preocupes, Will, lo entiendo. —Alexia recordaba como su madre intentaba mantener una compostura de la que era incapaz. El dolor se hacía patente en su mirada, sus ojos trataban de custodiar a la fuerza las lágrimas que amenazaban con escaparse a la menor muestra de debilidad. Sabía que su madre jamás mostraría signos similares delante de sus hijos, a pesar del evidente dolor que suponía el recuerdo de su padre.
—Buenos días, señores. Pasen, por favor. —Acertó a intervenir Alexia mientras buscaba con la mirada la aprobación de su progenitora.
—Tu debes de ser Alexia, ¿verdad? —preguntó el Teniente Coronel—. Has crecido demasiado desde la última vez que te vi, eres la viva imagen de tu padre, aunque por suerte, portas el carácter de tu madre y sus ojos, por cierto. —Sonrió.
—Gracias.
—Bueno, Will, no nos andemos más con rodeos, ¿qué hacéis aquí? —Todos tomaron asiento en la sala de estar hacia la que les había dirigido Alexia mientras hablaban.
—Creo que ya lo sabes, mi querida Eva. Tu hija ya ha cumplido los quince años, debe ser reclutada para la nueva formación.
—Es tan solo una niña. —Eva no pudo evitar emitir aquellas palabras con un grito que mostraba casi el mismo dolor que si le arrebataran una de sus extremidades.
—Tranquila mamá, papá me preparó para esto. —Alexia se sentó junto a su madre y posó su mano sobre la de ella. Esperó a que sus miradas se encontraran y prosiguió—. Papá me preparó para esto, sé cuál es mi lugar, sé cuál es mi destino.
—Querida amiga, has criado una mujercita estupenda. Sé que quizás no sea el mayor consuelo, pero siéntete honrada al saber que Eva pertenecerá al grupo de élite. Será duro, no te puedo engañar, pero serán los mejores.

Aquella misma noche partiría hasta la base de reclutamiento para comenzar sus cuatro años de arduo entrenamiento y allí sería donde conocería a Ray, su mejor amigo y confidente.
 

© MIREIA GIMÉNEZ HIGÓN
Todos los derechos reservados. 

Terra Terrae

TERRA TERRAE

Relatos de Ciencia-Ficción

Todo comenzó hace un par de meses cuando decidí apuntarme a un taller de este género. El profesor nos propuso escribir dos relatos o cuentos, uno para el propio taller y otro personal. Comencé escribiendo uno que no fue del agrado del taller, pero que llevo bastante avanzado porque la idea la tenía y escribí y escribí...

El problema que se me antoja no es otro que el que ya sabéis, no puedo dejarme los escritos en un cajón y, si esta historia no sirve para una publicación tradicional, pues la compartiré con vosotros y que lea quien guste y quiera.

Aquí os iré dejando las entradas de los diferentes capítulos; ¿comenzamos? 

- CAPITULO 1/2 

sábado, 4 de mayo de 2019

Por ti, por mí, por todas

POR TI, POR MI, POR TODAS

DIA DE LA MADRE

Querida madre,

No tenía nada pensado, ni ensayado para este día, por lo que esta carta sale así, desde el corazón y el alma, según mis dedos teclean en el ordenador y veo las palabras formarse en la pantalla del mismo.

Te escribo a ti, amiga mía, madre, que un día decidiste dar a luz a la vida que crecía en tu interior. Que no te importó las adversidades. Que tuviste miedo cuando supiste de tu estado y no te importó. Que sufriste durante meses por él, por ella. Y que, cuando al fin llegó el día, cuando todo al fin pasó, recibiste entre tus brazos a esa pequeña criatura que solo logró calmarse al escuchar tu corazón. Ese día te convertiste en madre.

Te escribo a ti, amiga mía, madre, que un día decidiste buscar a quienes no tienen padres. Que no dudaste en ofrecerle tu amor, tu corazón. Que tuviste miedo de no estar preparada, de que él o ella no te aceptara y no te importó. Que sufriste al ver que el momento de traerlo a tu casa no llegaba nunca. Y que, cuando al fin llegó el día, cuando todo al fin pasó, recibiste entre tus brazos a esa pequeña criatura y la abrazaste para que reconociera tu corazón. Ese día te convertiste en madre.

Te escribo a ti, amiga mía, amigo mío, hijos todos, que un día alguien sufrió por ti, por darte la vida. Que no dudó en ofrecerte su amor, su corazón. Que tuvo miedo mientras crecías. Que sufrió durante y sufre cada día por ti, porque necesita saber que estás bien y que nada te angustia, te apena o te duele. Que no ve el momento de verte regresar a casa, hablar contigo y verte sonreir. Y que, cuando al fin llega, cuando todo al fin pasó, solo quiere abrazarte y calmarte y que escuches su corazón.

Hoy, en el día de la madre, escribo como hija, escribo como madre, porque ya no sé ser una cosa sin la otra. Porque cuando me decían que una no sabe lo que duele un hijo hasta que lo tiene, tenían razón.

Hoy, en el día de la madre, solo quiero dar las gracias a todas y cada una de las mujeres que deciden serlo, que quieren serlo. 

Hoy, en el día de la madre, quiero recordar a todos los hijos que ellas siempre estarán ahí, pase lo que pase. Que con los tiempos que corren nada cuesta un "Buenas noches, mamá" por teléfono, whatsapp o mensaje de cualquier tipo. No solo hay un día para recordarlas en todo el año, sino que hay un año entero para recordarlas día a día.

Hoy, en el día de la madre, solo me queda decirte a ti, mamá, que te quiero con locura, que sin ti no soy nada. 

jueves, 2 de mayo de 2019

Una rosa, un libro y un termo

UNA ROSA, UN LIBRO Y UN TERMO

Relato Finalista en el concurso especial Sant Jordi de Pandora Magazine


No sé el tiempo que llevaba sin aparecer por este paraje que tantos sentimientos produce en mí. La gran puerta de barrotes forjados se abre ante mí y da paso a un enorme parque asfaltado, blanco, puro. Sus calles y avenidas se encuentran en silencia a pesar de la cantidad de personas que allí se encuentran, pero estas descansan y mantienen ese halo de paz que se respira. Cada rincón, vía, paseo, rambla, callejón, travesía, pasaje o pasadizo se encuentra decorado con hermosas flores, bancos y árboles que los protegen del caluroso sol.
Yo tengo muy claro el camino que debo seguir, lo hago cada mes desde que mi padre se trasladó aquí. Son solo unos pocos metros lo que debo recorrer para llegar junto a él.
Hoy llevo mi acostumbrada manta que expando en el suelo para sentarme y pasar un rato a solas. En mi mochila, un libro y un termo que extraigo con cuidado y los dejo sobre dicha manta. Busco, también, el estuche que contiene mis gafas. No es que tenga muchas dioptrías, pero desde que trabajo con ordenadores siento que la vista se cansa mucho antes que yo y las letras se amontonan haciendo de mi trabajo una verdadera aventura. El propio oculista me recomendó usarlas también cuando me encuentre enfrascada en una lectura y, lo cierto es que, me ha servido mucho.
—Buenos días, papá. ¿Cómo te encuentras hoy? —saludo sin esperar respuesta. ¿Te acuerdas de este termo? Me lo regalaste la última noche antes de partir hacia Salamanca, cuya universidad me formaría para ser lo que hoy soy. Decías que me vendría bien para las largas noches de estudio y tenías razón. Después, lo usaría para aquellos días de inspiración en el que musas de todas partes me susurrarían al oído mil historias que narrar, mil cuentos que escribir. Y, ahora, eres tu mi inspiración y, con el termo, sigues dándome tu calor.
» Hoy, como cada veintitrés de abril, te he traído una rosa, tu flor favorita. Roja como las que tanto te gustan. Dame un minuto. digo mientras rebusco entre los enseres que guardo en mi mochila hasta dar con el objeto de mi búsqueda. Aquí está. He traído este pequeño jarrón de plástico, ¿ves? Es bonito, parece hecho de cristal. Espérame que vengo en un minuto, solo quiero llenar el jarrón con un poquito de agua de aquella fuente. No tardo más de cinco minutos en llenar de agua el improvisado florero, sumergir la rosa roja en él y regresar a mi manta. La dejo junto a su lecho y sonrío.
» Hoy empezamos lectura nueva, ¿qué te parece? Creo que te gustará a pesar de ser un cuento infantil. Lo hemos escrito entre tu nieto y yo para la nueva personita que ha llegado a la familia, Alexia. El cuento se titula El misterio de la flor mágica. digo mientras me sirvo un poco de café que traigo preparado en el interior del termo. Si te parece, empiezo a leerte esta historia de ti, de mí, de nuestra familia, que comienza así: “Rosevillage es un pueblecito muy pequeño donde suceden cosas maravillosas. Tiene una plaza enorme con un palacete en el centro. En ella se encuentran la pequeña iglesia, la librería más extraña que jamás hayas visto y una heladería con los mejores helados del mundo…”

Este relato fue premiado como Finalista en el especial Sant Jordi de la Revista "Pandora Magazine"
Enlaces de interés:
http://www.pandora-magazine.com/
Revista Especial Sant Jordi 2019


Terra Terrae I/2

TERRA TERRAE RELATOS DE CIENCIA-FICCION - I – En el patio de armas un regimiento de militares esperaba formado en sus respectiva...